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En esta página mostraremos las citas culturales de interés para el centro.
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Calendario para Abril
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Don Antonio Perdomo, profesor del CEAD Félix Pérez Parrilla, presentó el pasado 10 de abril su última obra, "La condición que nos rebasa" en el Club Prensa Canaria, en un acto que fue presentado por el poeta y escritor Don Luis Natera Mayor.
Fragmento de "La condición que nos rebasa"
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La condición que nos rebasa (fragmento)
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En esta época de lacayos, la literatura y el arte en general, no nos engañemos, realizan una función cual de actor secundario, la moda vicaria hace ofertas como las que unos grandes almacenes hicieron a un amigo melómano: la compra de un equipo de música de gran calidad le daba derecho al regalo de un lote de cien novelas que, por lo que me comentaba, eran de esas novelas bordadas en oro por lo clásicas y que luego usaba, para mi sorpresa, y con gran éxito según me dijo, como somnífero. Ni contar quiero, por lo oprobioso, quienes, y son legión, compran libros por el color o lo miden y valoran por determinadas dimensiones con objeto de embellecer el despacho o el hall de su casa. «Tres metros, tres metros de libros forrados en cuero rojo para que haga juego con las cortinas y el skay del tresillo», dice alguien sin ruborizarse. El colmo del interés por la literatura, me cuentan, es la encuesta que realizó una determinada cadena televisiva, la cual preguntaba a los transeúntes que si conocían a José Saramago, premio Nobel. Acto seguido la gente ponía cara de extrañeza, hasta que el locutor harto y con ironía jocunda, preguntó:
- ¿Y Ronaldo, conoce usted a Ronaldo?
- ¿Qué, me ves cara de tonto?, respondió airado
El reciente arrebato del personal comprando libros de José Saramago me confunde y no precisamente porque no se lo merezca, porque se lo merece y mucho. Me pregunto, que qué es de ese personal y de ese fervor intempestivo el resto del año, esos compulsivos lectores que una vez dado a conocer y divulgado el Premio Nobel, vuelcan y arrasan los estantes de las librerías en busca de su obra como así sucedió cegados y poseídos por un colapso mental, que nunca fuera tan apropiada la fábula aleccionadora del magnífico Ensayos sobre la ceguera. Quedaban confusos y con evidentes señales de disgusto y malhumor si las agotadas ediciones de Nobel no estaban a su disposición. Miraban horrorizados el hueco del estante vacío como si contemplaran un espectro, nada les aliviaba, ni tan siquiera la existencia de obras de otros grandes escritores y que con idéntica o similar intensidad abordan la condición humana. Eran inmunes a cualquier otro escritor, tan sólo acertaban a balbucear el nombre del Nobel ¿Qué buscarán, digo, tan angustiosamente que el resto del año no les brinde ya? Algo de sacrílego y bovino y propio de la condición humana y por ello mismo disculpable hay en todo esto, ¿y los veinte años -pregunto- que las obras han estado expuestas en la soledad y en el vacío? Supongo que buscan en la obra del Nobel merecidamente premiada, una palabra, acaso una joya sólida como un diamante, la fórmula del éxito, quizá. O puede que un amuleto.
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